Comprendo perfectamente lo que puede pasar por la cabeza de mi gran amigo periodista, ha sido capaz de coordinar y sacar a la luz una publicación. Una preciosa publicación que tiene un valor sentimental especial. Tal vez no es el libro de sus sueños, ni la temática que hubiera elegido.... pero lo que está claro es que es como un hijo, al que ha tenido que madurarlo, darlo mimos y poner su granito de arena.
Parece mentira pero ha engendrado un retoño, del cuál me hago partícipe del orgullo. El orgullo de la amistad, de ver que los amigos están ahí: unos progresan de una forma, otros desde la oscuridad, otros trabajan y al final lo que queda es el regusto de una amistad consolidada, con el viejo lema de "la lágrima de Candás".
Si hoy ha sido la guinda literaria a lo realizado (ver artículo), el otro día fue la presentación por todo lo alto (ver artículo). Sé que prefieres ponerte delante de un teclado y escribir tus sensaciones y argumentos, pero lo segundo es importante, aunque menos interior.
Sabes que te aprecio, que por una extraña razón hemos consolidado una amistad fuerte y duradera, acompañada de nuestras parejas. La distancia no es el olvido sino fortalecimiento. Quedan muchos capítulos por escribir del libro de nuestras vidas, por lo que habrá que tener buen tintero para que puedan escribirse buenas letras de nuestra pluma.
Enhorabuena Braulio por éste, tu libro y por el orgullo que debes y vas a sentir, cuando pase el tiempo y puedas presumir que has elaborado un libro con la historia de una entidad muy importante en tu localidad.